Troja nace de una certeza: la ropa puede ser un resguardo.

En su origen, una troja es una estructura simple construida para proteger.

Trasladamos esa misma escala humana y arquitectónica al textil. Diseñamos prendas pensadas como un refugio: un lugar donde lo simple recupera su peso y donde el tiempo se desacelera.

Trayectoria y Proyección

Desde hace nueve años, sostenemos este pulso desde Argentina hacia el mundo. Con un diseño de autor que ha cruzado fronteras para habitar tiendas aliadas en Francia y Estados Unidos, comprobamos que el lenguaje del oficio y la atemporalidad es universal.

Hoy, ese universo se despliega en coordenadas específicas: nos encontramos en espacios seleccionados de arte y diseño en CABA, y en nuestra tienda-taller, un espacio atravesado por el trabajo manual, entre máquinas, hilos, agujas y prendas en proceso, donde recibimos exclusivamente con cita previa.

El Ritmo

Trabajamos con algodón, tusor, gasa e hilados nobles. Creemos en los procesos donde todavía permanece el gesto de quien hizo la prenda. Por eso, muchas de nuestras piezas se terminan a mano y requieren otro tiempo.

Troja no funciona a la velocidad de la industria. Somos un proyecto pequeño y humano, y elegimos trabajar de una manera que podamos sostener con cuidado y sentido. Producimos en cantidades reducidas y muchas veces bajo formato pre-order, evitando acumular prendas que no encuentran a su persona.

Nos interesa crear piezas que se elijan por afinidad y no por apuro. Prendas con detalles, textura e historia, capaces de acompañar durante años y convertirse en esas cosas que cuesta soltar.

NUEVO DROP: El Ropero

Hoy, Troja abre un nuevo espacio dentro de sí: EL ROPERO. Un organismo vivo que se va completando de a poco, sin prisa. Una propuesta que invita a otra relación con lo que vestimos.

Piezas que permanecen. Que acompañan